jueves, 11 de junio de 2015

¿Qué es lo que falla? (laura)


“La educación está reprimiendo los talentos y habilidades de muchos estudiantes y está matando su motivación para aprender”- Ken Robinson
Hoy en día la tasa de fracaso escolar en España se encuentra alrededor del 22% en jóvenes de entre 18 y 24 años. ¿Qué es lo que pasa para que tantos chicos y chicas decidan tirar la toalla con sus estudios? Y ya no solo hablo de los adolescentes que dejan de estudiar, sino de todos aquellos, niños y adolescentes, que durante su etapa escolar se han sentido frustrados o considerado inferiores e incapaces de aprender. ¿Qué es lo que provoca esta desmotivación?

El sistema educativo en España no es perfecto. Los políticos también se deben haber dado cuenta, ya que intentan reformarlo constantemente con medidas de cuya eficacia todos tenemos dudas. Pero, ¿cuál es exactamente el  fallo? Si esa pregunta fuera tan fácil de responder no existiría el problema. No puede existir un sistema perfecto que nos tenga contentos a todos, pero sí deberíamos tender a uno que nos enseñase cosas importantes adaptadas a las necesidades de la sociedad actual y que no margine cada vez más a los estudiantes. ¿Qué significa eso exactamente? Muchos alumnos no se sienten estimulados por su entorno, por ejemplo, ante asignaturas que no suponen ningún reto, que no quieren hacerte pensar, en las que solo se espera de ti que memorices gran cantidad de información en un plazo corto para “vomitarlo” en un examen y después olvidarlo. Por eso creo que, en todo lo posible, sería más útil que las asignaturas estuvieran orientadas a interiorizar conceptos básicos, y no tanto a memorizar detalles que se perderán al poco tiempo. Además, el método de estudio que estamos acostumbrados a seguir, focalizado en el trabajo individual, está anticuado respecto a una sociedad que nos demanda que aprendamos a trabajar y a pensar en grupo.
Por otro lado, desde que empezamos el colegio en Primaria estamos presionados por una sociedad que no sabe lo que necesita. Sin muchos argumentos razonables hemos decidido que estudiar medicina es para gente inteligente, que una carrera de letras es para el que no puede hacer otra cosa, que escribir nunca te dará de comer y que tocar un instrumento solo debe ser un hobby. Esta jerarquización tan radical entre letras, ciencias y artes no tienen ningún sentido. Primero, porque es muy discutible y subjetivo cuál es realmente la más importante de las tres, y segundo, porque realmente no están tan separadas. Debería haber una opción de estudios mixta para alumnos que no tienen una vocación bien definida, o bien se decantan por varias opciones de distintas ramas.

Por último, el pilar básico de la educación son los profesores, y estoy bastante convencida cuando digo que un profesor puede afectar completamente tu actitud ante su asignatura. Por eso, quizás la parte más difícil de ser profesor no sea dar el temario (ya que es lo que han estudiado), sino conectar con los alumnos, despertar su interés y sobre todo motivarlos y comprender que no todos son iguales.
Laura García Domínguez

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